LA GESTIÓN DE LOS CONFLICTOS. CRISIS Y OPORTUNIDAD

Durante gran parte de mi vida creí que las diferencias entre las personas con las que me relacionaba eran peligrosas. Crecí pensando que era mejor ocultar mis diferencias (de necesidades, de pensamientos, de principios, de valores, de posiciones…) y mimetizarme con las personas que formaban mi entorno.

Realmente esto me servía para conseguir algo muy importante para mí: pertenecer, sentir que tenía un lugar y no ponerlo en peligro… sin embargo, también tenía algunas consecuencias no muy agradables, como el miedo a decir lo que pensaba o decía, la frustración por no poder mostrarme de forma auténtica, la rabia de renunciar a satisfacer mis necesidades poniendo por delante las de los demás como única opción de mantener la relación (eso creía yo…). Así, adquirí la costumbre de evitar los conflictos, y con ello, me sentía segura (hoy sé que era una falsa seguridad) y me quitaba la oportunidad de crecer con las diferencias de los demás… porque por eso surgen los conflictos, porque cada persona es diferente. Cuando en los encuentros entre dos o más personas se hacen evidentes esas diferencias es cuando decimos que hay un conflicto. Y los conflictos en sí no son buenos o malos, positivos o negativos… son normales, y necesarios, y en todo caso lo que puede ser positivo o negativo es el resultado de cómo se gestione entre las personas implicadas. 

Un conflicto gestionado de forma eficaz concluye con sentimientos de acercamiento entre las personas que lo tratan, con la sensación de ser entendido y entender a la otra persona, de respeto hacia el otro y sentirse respetado, de poder mantener la individualidad estando en contacto con el otro

Por el contrario, un conflicto gestionado de forma ineficaz termina dejando a las personas implicadas inconclusas, con la sensación de insatisfacción, y con sentimientos de rabia, frustración, miedo o impotencia. 

Parece así que puede ser una gran ventaja aprender a manejar los conflictos eficazmente, ya que constituyen situaciones que se dan con frecuencia y que influyen notablemente en nuestro bienestar.

Para esto, la Terapia Gestalt propone una visión según la cual, teniendo algunas claves en cuenta, se favorece la resolución satisfactoria de los conflictos personales, aumentando con ello las posibilidades de que estas situaciones desemboquen en un crecimiento de las personas que las protagonizan. Veamos algunas de ellas:

  • El mapa no es el territorio. Esta frase, pronunciada por Alfred Korzybski (uno de los principales autores de la Programación Neurolingüística), es adoptada por la Terapia Gestalt para explicar que nuestra percepción de la realidad no es más que eso, una percepción, y no la realidad misma. Por eso cometemos un error cuando, en un conflicto, tratamos nuestro punto de vista como la única verdad, y desechamos los puntos de vista de los demás. Asimismo, a veces se da lo contrario, es decir, tomar la opinión del otro como la verdad absoluta, desvalorando entonces la propia. Si aprovechamos este concepto para la resolución de conflictos positiva, expondremos nuestro punto de vista, nuestra representación de la realidad, nuestro mapa, de forma clara a la vez que podremos mirar desde el respeto el mapa del otro, para desde ahí ver cómo podemos enriquecer el nuestro, y dejando que el otro se pueda enriquecer con nuestra representación. No siempre una buena resolución del conflicto pasa por estar de acuerdo… a veces lo necesario es respetar y aceptar las diferencias entre nosotros y nosotras.
  • El estilo propio al resolver los conflictos. Habría tres estilos diferenciados a la hora de tratar con un conflicto. Así, una persona puede tender a actuar ante los conflictos con un estilo pasivo, asertivo o agresivo. En términos generales, el estilo pasivo es el que antepone las necesidades o valores de los demás a las propias, el estilo agresivo define a una persona que antepone las necesidades propias a las de los demás, y el estilo asertivo lo muestra la persona que atiende y se hace cargo de sus propias necesidades, pudiendo tener en cuenta las de los demás y respetándolas pero sin responsabilizarse de ellas. A la hora de un conflicto, este último estilo es el que favorece una resolución satisfactoria. Cualquiera de las otras posturas deja emociones residuales insatisfactorias.
  • Tener en cuenta la relación entre Pensamiento-Emoción-Acción. Estar en contacto con mi cuerpo, con mis ideas y con mis emociones, para actuar de forma coherente favorecerá una buena resolución del conflicto. Además, me puedo apoyar en mi cuerpo para favorecer actitudes en mí que me ayuden a conseguir esta coherencia (p. ej.: si me doy cuenta de que estoy cerrando con fuerza los puños de las manos, quizá pueda identificar que me estoy enfadando y si no me atiendo podría ir desarrollando una actitud agresiva, pero si me atiendo podría aflojar conscientemente las manos y ver qué pasa que me estoy enfadando para atenderme).
  • Expresar mi punto de vista y contrastarlo con el del otro. Para esto, es importante que me sirva en mi expresión de “Mensajes YO”. Que hable de mí y lo que me pasa, no de lo que creo que le pasa al otro; de lo que yo necesito hacer, y no de lo que debería hacer el otro; pedir al otro claramente lo que necesito de él, sin manipularle o dar por hecho que tiene que satisfacerme… y luego escuchar lo que el otro quiera decir al respecto.
  • Centrarse en el Aquí el Ahora. Estar presente con el otro en el momento del conflicto, no dejarme ir al pasado o al futuro. Tratar los temas conflictivos de uno en uno, atendiendo a lo que a cada uno le pasa en el momento presente al tratarlo.
  • Tomar una actitud en el conflicto que utilice la Honestidad, la Responsabilidad, el Respeto y el Amor, considerados todos ellos como los valores que constituyen los pilares de la Terapia Gestalt.

Entrenándonos en poner en práctica estas claves nos daremos la oportunidad de crecer en el conflicto, y convertirlo, ya que está tan presente en nuestra cotidianeidad, en una realidad nutritiva y que valga la pena… está en nuestras manos.

 

JESSICA GARCIA

Psicóloga y Maestra. Psicoterapeuta Gestalt

Especialista en niño/as, adolescentes , adultos y familias

 Coordina el programa de formación educación emocional y creatividad

Docente  y miembro del Equipo IGC Canarias

 

TRES CLAVES DE LA PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA: CONOCER, CAMBIAR Y TRABAJAR LOS PROCESOS MENTALES

Nuestro Sistema nervioso está programado para que la información del mundo exterior sea captada a través de los órganos de los sentidos. El cerebro utiliza este método de codificación para clasificar los mensajes recibidos por nuestro sistema nervioso. Estos mensajes son utilizados por él para crear nuestras experiencias. Es a partir de la creación de esas experiencias que damos sentido al mundo que nos rodea. Este “software” del cerebro nos permite tomar decisiones y responder rápidamente a los requerimientos del entorno.

Cuando nuestro cerebro recupera información percibida con anterioridad –lo que solemos llamar recuerdo o memoria-, lo hace utilizando el mismo código o formato en que se ha almacenado esa experiencia. Si se almacenó la información visualmente, se va a recuperar como una imagen, mientras que, si se almacenó como un sonido, la información se va a recuperar como un sonido. En PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA, llamamos a esta codificación o almacenamiento de información Representación Interna.

Las imágenes, los sonidos y las sensaciones son elementos que forman la estructura de nuestra experiencia subjetiva junto a los olores, los sabores y la información sobre el movimiento de nuestro cuerpo en el espacio.

Gran parte de lo que hacemos con PNL funciona muy bien porque ocurre como resultado de los procesos naturales mediante los que los seres humanos codificamos la información en nuestras mentes. Lo que hacemos es modificar las cualidades de esos elementos que forman la estructura de la subjetividad, sin modificar el contenido de la experiencia.

LA 1ª CLAVE: CONOCER NUESTRO CEREBRO.

Tenemos un cerebro Triuno: el cerebro Reptiliano, el Límbico y el Neocortex. Utilizando las técnicas adecuadas podemos hacer “Simulaciones” produciendo cambios en nuestro cerebro para alcanzar objetivos y lograr estados deseados.

El cerebro reptiliano “Instintivo”

Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para sobrevivir. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva. No tiene capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda. Es resistente al cambio y se caracteriza por la acción.

Cerebro límbico “Emocional”

Funciona como segundo filtro de la información que ingresa a nuestro cerebro evaluando los estímulos en dos grupos: Dolor o placer, el dolor lo considera malo para la supervivencia y el placer como bueno para la misma. Es adaptable y por lo tanto acepta situaciones o estímulos nuevos, a los que evalúa como placer-supervivencia- o dolor-peligro para la supervivencia-. Cada vez que experimentemos dolor o placer, nuestro cerebro límbico buscará la causa y la guardará en la memoria. 

Cerebro neocortex

Está constituido por la neocorteza, la cual está conformada por los dos hemisferios en donde se llevan a efecto los procesos intelectuales superiores. Rige la vida intelectual.

Las dos características básicas de la neocorteza son: 

  • La "visión", la cual se refiere al sentido de globalidad, síntesis e integración con que actúa el hemisferio derecho.
  • El “análisis”, que se refiere al estilo de procesamiento del hemisferio izquierdo, el cual hace énfasis en la relación parte-todo, la lógica, la relación causa-efecto, el razonamiento hipotético y en la precisión y exactitud.

 

LA 2ª CLAVE: CAMBIAR LOS SENTIMIENTOS:

“Puedes cambiar tus sentimientos modificando la forma en que te representas internamente una experiencia”

Esto es posible porque la PNL trabaja principalmente con la estructura de los procesos mentales, más que con el contenido. Tu puedes generar los cambios que deseas simplemente modificando la forma en que tu cerebro codifica ciertas experiencias, incluso sin alterar el contenido de las mismas.

La PNL nos  enseña cómo cambiar un proceso mental modificando el modo en que representamos internamente la experiencia. Al cambiar la Representación interna de una experiencia, cambian los sentimientos y el Estado Interno que ésta nos genera. Si el estado interno es diferente, el comportamiento será diferente. Finalmente, cuando modificamos los comportamientos, modificaremos también los resultados que obtenemos en esa situación concreta.

 

LA 3ª CLAVE: TRABAJAR A DOS NIVELES.

Tu Cerebro trabaja a dos niveles, usando procesos Conscientes e Inconscientes. Si te haces amigo de tu cerebro, ambas partes trabajarán en equipo mejorando tu vida.

El cerebro rige todas nuestras funciones. Controla y maneja todos los sistemas del cuerpo. Lo más importante del cerebro humano es que ahí reside la mente o entendimiento. Esta mente es la que nos hace pensar, decidir, aprender, entender, analizar y lo más importante, la mente permite el don de elegir a través del pensamiento.

Nuestra capacidad de análisis y de escucha del cuerpo (dejarme sentir) es lo que me va a dar la libertad de escoger los pensamientos que yo necesito para mantener saludable mi mente y mi cuerpo y mandar los mensajes, que son buenos para mí, a las neuronas y descartar los que me son dañinos. Para tener una mayor claridad mental, es importantísima la respiración abdominal cada vez que me pregunto algo. Recordemos que el mayor nutriente de las células, incluyendo a las neuronas, es el oxígeno y para tener mejores respuestas tengo que mantener mis células bien alimentadas. 

La mente está dividida en dos partes:

• Mente Consciente= 5%

• Mente Inconsciente= 95%

La mente consciente aloja solo un 5% del potencial total, y este 5% es el que usamos regularmente —incluso los genios—. Ella se encarga de cuantificar, de decidir si algo está bien o mal; juzga, evalúa, etc. Todas estas funciones son valiosas, porque te permiten hacer elecciones conscientes que determinan tu discernimiento. Cuando no es así, te da una luz de alarma para corregir algo que no esté de acuerdo a tus parámetros de valores y creencias.

El máximo potencial de la mente está alojado en la mente inconsciente. Estamos hablando del 95% de la mente. La mayor parte del tiempo que estamos en vigilia, funcionamos con el piloto automático, sin darnos cuenta de lo que hacemos, y sin conocer la razón de por qué actuamos de esa manera.

Algo muy importante también son las emociones. Las emociones que se manejan en nuestro día a día son inconscientes. El odio, el resentimiento, la angustia, la tristeza y la felicidad y todas ellas se manejan a nivel automático.

Es importante aprender utilizar ambas partes, consciente e inconsciente, en equilibrio para armonizar nuestra vida y mejorarla de manera significativa. Para lograrlo trabajaremos en el manejo de nuestras ondas cerebrales, las cuales desencadenan nuestros estados mentales. Nuestra mente funciona con energía y según esos movimientos de energía (conexiones entre neuronas) experimentamos diferentes sentimientos y formas de ver el mundo. Nuestras neuronas se comunican a diferentes velocidades que pueden categorizarse en cuatro tipos de ondas cerebrales principalmente: Betha, alfa, theta y delta. Accediendo a estados de ondas alfa o theta, podemos controlar nuestros estados mentales, acceder a nuestro inconsciente y eliminar las emociones negativas. 

Alicia García

Psicóloga y Psicoterapeuta

Trainer en programación neurolingüística

Certificación internacional de Coach Advance en PNL New Code por John Grinder co-creador de la PNL

Docente de Cetificación en Practitioner y Master en PNL Instituto Gestalt de Canarias

 

 

 

EL ARTE DE COMUNICAR. HABILIDADES PRACTICAS DE LA PROGRAMACION NEUROLINGUISTICA (PNL)

Hola amigos/as. 

A vueltas nuevamente con la COMUNICACIÓN, y quizás preguntándoos cómo es que volvemos con tanta frecuencia sobre el particular – y por cierto, seguiremos volviendo una y otra vez. La razón es bien sencilla, aunque en realidad hay varias razones, pero a mi modo de ver todas parten de una general. Y es porque la Comunicación es el vínculo y el “vehículo” que nos conecta con el otro/a. Por tanto, hablar de Comunicación es, si no  igual, sí equivalente a RELACIÓN. Para que haya relación tiene que haber comunicación, y cuando comunicamos, nos relacionamos. Por muchas vueltas que le queramos dar, siempre llegaremos a esta conclusión. Somos seres relacionales, somos seres comunicantes, comunicadores, emisores y receptores.

Dejemos claro  que una de las aplicaciones más importantes de la Programación Neurolingüística (PNL) es la COMUNICACIÓN. 

Y por si alguien puede pensar en defectos o dificultades físicas o fisiológicas que pudieran afectar a la capacidad de comunicación, sepan que la comunicación puede ser verbal y no verbal, escrita o hablada, por señas, por miradas, por sensaciones. Todo aquello que transporta un mensaje, codificado o descodificado, forma parte de la idea de comunicación.  Y también para quienes pudieran pensar que si se aíslan, o quienes viven aislados, o cuando piensan que incluso estando solo/as - no relacionándose - sufren con sus pensamientos, o sus creencias pasadas o futuras, su imaginación, etc, piensen que se están comunicando y relacionando … ¡consigo mismas! Una parte de mí que me habla, y otra parte de mí que escucha lo que me digo.

Si nos paramos a pensar solo un poco, caeremos en la cuenta de que la mayoría de las dificultades que el ser humano tiene (yo, tu, tu pareja, padres, etc.), son relacionales, son con alguien, con alguna persona, directa o indirectamente. Incluso cuando pudiéramos pensar en problemas económicos, legales, laborales, veremos que al final o detrás siempre hay una persona física gestionando el asunto, … o nosotros/as mismo/as.

Si compartimos esta idea como hipótesis de trabajo, podremos avanzar hacia alguna propuesta de acción, es decir, de cambio. Sí amigo/as. Cualquier proceso personal de cambio requiere varios pasos o aspectos: detectarlo, reconocerlo; luego aceptar que lo tenemos, que es nuestro, que lo hemos generado y lo mantenemos activo de alguna manera; y a continuación viene otra fase no menos importante, que es plantearnos si realmente queremos cambiarlo; comienza el balance de beneficios secundarios y pérdidas con nuestro comportamiento, y solo cuando decidamos que ya no lo queremos podemos pasar a la siguiente fase: preguntarnos qué podemos hacer, fase que puede también llevar su tiempo, sobre todo si no estamos acompañados por alguien “neutral” en este objetivo. Y finalmente viene el cambio, la acción nueva elegida.

La Programación Neurolingüística (PNL) es experta y veterana en estas lides y nos aporta un conjunto de estrategias y recursos para cada una de las fases que hemos mencionado. Y una de ellas destaca muy especialmente en el área de la comunicación y de la gestión de los conflictos que se generan. Me refiero en esta ocasión al Metamodelo del Lenguaje, una extraodinaria herramienta que es o funciona casi como una varita mágica. Y ¿porqué funciona siempre? Intentaré resumirlo brevemente comentando las tres características que para mí son claves.

  1. La primera, y por cierto la más difícil de entender y aceptar, es que todo comportamiento tiene o ha tenido en algún momento para la otra persona una Intención positiva, es decir que para esa persona es bueno lo que dice o hace. Puede ayudar ahora no pensar en casos extremos (eso lo hacemos en los cursos). Pensar que cuando alguien grita, o se aísla, o se enfada, u opina distinto, tiene importantes razones para hacerlo ¡aunque nosotros/as no lo entendamos! Si asumimos esto, viene la segunda clave:
  2. Pensar así nos vuelve más flexibles, que equivale a volvernos un poco más comprensivos, tolerantes, pacientes, y puede que hasta más generosos.
  3. Y tercero, armados ya con la flexibilidad y con la certeza de que hay una intención positiva, podemos lanzarnos a buscar las violaciones de las reglas del lenguaje. Sí, mala noticia, constantemente estamos cometiendo violaciones en nuestros mensajes, inconscientes casi siempre. Y resulta que gran parte de los mensajes están llenos de equívocos y malas interpretaciones, cuando de no confusión o ambigüedad.

Cuando conocemos esas reglas y cómo las quebrantamos, y nos molestamos en aplicarlas durante un tiempo, la claridad mental y una cierta paz comienzan a invadirnos fruto de una comprensión cada vez mayor de las personas que nos rodean y de sus circunstancias. Pero,  ¿qué violaciones  son esas?

La primera es la llamada Generalización, que nos permite extraer conclusiones generales de unos pocos datos, lo que está muy bien casi siempre porque nos permite procesar muchísima información en poco tiempo, y no mirar cada dato como si siempre fuera nuevo o la primera vez. Pero el precio a pagar por tan importante ventaja es que podemos considerar fácilmente que “todos los hombre son iguales” o que “siempre que lavo el coche llueve”. En las Generalizaciones, así como en las otras que veremos a continuación, hay un mundo de posibilidades… y de limitaciones. 

Luego están las Omisiones, donde como su propio nombre indica, se omite información importante…, y no nos damos ni cuenta. “La gente está loca” y nosotros respondemos que “sí, es verdad” con toda tranquilidad, sin ni siquiera cuestionarnos “¿Qué gente concretamente?, o ¿Porqué crees eso? Y finalizamos con las Distorsiones, que con sus Causa-Efecto o sus Lecturas de mente pueden exasperar a cualquiera. Un ejemplo para la primera: “mi hijo me hace enfadar constantemente”, donde la distorsión desaparecería fácilmente solo con preguntar cómo exactamente la hace enfadar. Y con respecto al segundo “yo sé que ella no me quiere…  porque no me puso el emoticono del beso con corazón”. Y digo yo,  ¿No será que tenía prisa? ¿O que está enfadada con su hermana?

A poco que escarbemos un poco en estas ideas, podemos intuir el enorme potencial sanador, de riqueza y creatividad que se esconde detrás de estos elementos de comunicación, y que están totalmente disponibles para lo/as valientes que se atrevan a querer mejorar sus relaciones y vivir un poco más felices. Y estoy seguro de que tú eres una de esas personas. 

La Programación Neurolingüística (PNL) te ayudará a encontrar las herramientas y el camino. 

Un fuerte abrazo.

 

Gonzalo Naranjo Hernández

Psicoterapeuta Gestalt, Practitioner, Master y Trainer´s en PNL

Tutor y docente Especialización Practitioner y Máster en PNL 

 

 

Terapia de Grupo

Acaban de publicar la traducción al español del libro Teoría Polivagal del neuro fisiólogo, psiquiatra e investigador Stephen Porges. (¡Ya era hora, siendo una obra tan reconocida en el ámbito científico!) En este libro se argumenta y justifica un concepto sobre la naturaleza humana interesadamente escondido y que es el siguiente: Los seres humanos, mamíferos superiores, estamos construidos biológicamente para estar en grupo. El grupo, el contacto con el otro, regula nuestro sistema nervioso y es esencialmente sanador.

Además de sanarnos, el contacto con “un otro ser humano” nos facilita la tarea de auto descubrirnos. Y sólo cuando me descubro, me conozco, puedo tener las claves para atenderme, para procurarme los cuidados que necesito o las actividades que me permiten desarrollar mis cualidades. ¡Ese enorme placer que conlleva el desplegar mis potencialidades!

Los humanos, seres sociales, necesitamos del contacto con “un otro” para terminar de elaborar nuestro conocimiento tanto sobre nosotros mismos como sobre el entorno que nos rodea.

Una gran mayoría, hemos tenido la experiencia de “aclarar nuestras propias ideas” después de la conversación con una persona de confianza. No hay nada nuevo, todo lo que sabíamos es lo que sabemos, pero al describirlo y compartirlo con otra persona, lo terminamos de integrar, de entender, de aceptar, de discernir…Y, si cabe, nos ayuda a tomar decisiones.

Es por esto por lo que los grupos son tan potentes. Grupos de autoconocimiento, de crecimiento personal, de apoyo…La magia se encuentra dentro del propio grupo, de las relaciones que se establecen dentro de él.

Porque los grupos atienden y unen las condiciones que necesitamos en nuestra circunstancia humana. Por un lado, calman nuestro sistema nervioso a través del contacto y de la pertenencia. Por otro lado, nos permiten y procuran el crecimiento a través del contacto y la estimulación que produce este contacto.

Un buen grupo regulado para el crecimiento y el cambio positivo ofrece en primer lugar un espacio seguro. Un grupo con este objetivo definido está bajo el cuidado de profesionales que sostienen la seguridad y potencian el riesgo de aprender y desarrollar aspectos nuevos u ocultos de la personalidad. La tarea de los profesionales será, entonces, aportar la justa medida de seguridad y riesgo, ya que ambos elementos son los necesarios para el progreso y el crecimiento.

 

Reyes Quintana

Psicóloga. Psicoterapeuta Gestalt.

Miembro docente y supervisora IGC Canarias

 

Beneficios de  la Arteterapia 

 

La creatividad es un tema de actualidad y un asunto de futuro. Solo una búsqueda en Google de esta palabra devuelve 121 millones de resultados con contenidos sobre este aspecto del funcionamiento cognitivo. En los últimos tiempos han emergido cientos de escuelas, especializaciones, módulos en escuelas de negocios e incluso departamentos en instituciones dedicados enteramente a la investigación, el fomento y la divulgación sobre innovación y creatividad.

Es un hecho, las personas que son más flexibles y más creativas son, por regla general, más sanas que las personas cuyos pensamientos son más rígidos o conservadores.

El pensamiento original es un proceso mental que nace de la imaginación. Nuestra tarea como agentes de la salud es fomentar la creatividad como si fuese un medicamento, como una alternativa poderosa para mantenernos sanas o sentirnos menos perturbadas por los retos del día a día.

El Arterapia viene usándose con rigor desde hace más de 30 años, no solo en casos de trastornos mentales severos, excombatientes militares o en la intervención ante el trauma en menores.

El origen del uso del arte con fines terapéuticos lo encontramos en Gran Bretaña alrededor de los años 30, cuando se aplicó específicamente en el ámbito de la educación de menores. De ahí hemos llegado hasta nuestros días, cuando el Arteterapia ha penetrado profundamente en laboratorios y se ha convertido en una disciplina de interés para psicólogas y psicólogos, especialistas de las neurociencias y, por supuesto, de la medicina.

El uso del arte reduce el estrés, la ansiedad, supone un importante recurso de expresión para personas en una experiencia depresiva y ha mostrado evidencias incuestionables de éxito en ensayos clínicos con pacientes diagnosticados de esquizofrenia y otras experiencias mentales perturbadoras. Aunque la experiencia artística es subjetiva y, por tanto, individual e irrepetible, muchos de los beneficios del uso del arte con fines terapéuticos son universales.

Comencé a impartir clases y talleres sobre Arteterapia un tiempo antes de haber finalizado mis estudios de Psicología. Desde aquel momento he impartido más de veinte talleres sobre esta disciplina y más de mil horas de formación sobre el uso del arte o la Creatividad, no solo en el campo de la terapia, sino también en el ámbito corportativo, de gestión de equipos o de la comunicación institucional.

Mis mejores ejemplos los encuentro en mi consulta, donde he podido vivir en primera persona el impacto que estas técnicas pueden llegar a tener, sobre todo con clientes que Parece paradójico constatar que este constructo fue atendido en el ámbito de la  psicoterapia por primera vez por los fundadores de la Terapia Gestalt. 

Los abusos sexuales, las situaciones de abandono, el maltrato o los traumas menudo congelan la identidad de las personas y les impiden dar el paso hacia un lugar donde quieren estar. Justo en el momento en el que el paciente sabe que no quiere estar en el lugar en el que está viviendo, pero no siente suficiente autoapoyo para avanzar, el arte terapéutico es una poderosa salida para darse cuenta de lo quiere y puede hacer. Como decían Laura y Fritz Perls, la terapia es demasiado beneficiosa como para limitarle solo a los enfermos. Gracias al Arteterapia guardo en mi memoria innumerables imágenes de personas que realmente se han llenado de energía y optimismo o han emprendido aventuras increíbles en sus procesos de autorrevelación o desarrollo personal.

Sin saberlo he ido creado este método durante los últimos trece años. Este es probablemente el único proceso formativo de Arteterapia en España que ofrece una visión no academicista de la enseñanza sin descuidar el rigor y el uso de técnicas contrastadas científicamente. Las neurociencias y las evidencias científicas no están reñidas con proporcionar procesos de trabajo donde los participantes puedan disfrutar, aprender a su rito y decidir los contenidos durante el proceso dentro de un marco riguroso.

A mí lo que me gusta es hacer terapeutas y para eso debo salir al centro del escenario y mostrar a los participantes cómo lo hago, para que puedan criticar mis intervenciones y así aprender metodología: aprender a hacer en lugar de estudiar cómo se hace. Vivimos en una sociedad del “como si”. No vamos a hacer “como si fuésemos terapeutas”. Vamos a aprender a hacer terapia usando el arte como instrumento.

Si no eres una persona creativa, probablemente no seas humano y debería verte un antropólogo. Es broma: la industria quiere que pienses eso porque si arreglas las cosas con tus propias manos, si creas instrumentos, si inventas nuevos métodos de organización social, si te atreves a intervenir “fuera de la caja” en una reunión de la comunidad de vecinos, si diseñas, al fin y al cabo, un mundo en el que a todos nos gustaría vivir, entonces descenderá el consumo, porque está probado: la gente consume más cuanto más neurótica se siente.

La creatividad es como la memoria, el cálculo o la capacidad para hablar: todos tenemos una. Lo único que va a hacer esta formación es ayudarte a ser más consciente de tu propia maquinaria para así sacar un mayor provecho de ti misma. Incluso aunque no te acerques a esta formación, estoy seguro de que ya eres muy creativa. Para mí las preguntas en realidad serían: ¿ha llegado mi momento? ¿Tengo ganas de ser más yo y sacar provecho a mis recursos como agente terapéutico? ¿Quiero de verdad ser más consciente de mí misma?

 

Ariel Déniz-Robaina. 

Psicologo- Psicoterapeuta

Miembro del Instituto Gestalt Canarias. 

Docente y director del grupo de Arteterapia Gestalt Contemporanea

 

El juego simbólico en la infancia. Claves para la regulación emocional

Todo lo que hacemos habla de quién somos. Nuestra manera de caminar, de vestir, de hablar, de ocupar un lugar determinado en un espacio... absolutamente todo lo que hacemos está relacionado con nuestro ser... incluso nuestra manera de jugar. En esto se apoyan las tendencias que tienen entre sus herramientas para el proceso terapéutico el juego y las proyecciones.

Cada vez es más conocido y consta con más estudios esta herramienta, que lejos de buscar una interpretación por parte del experto que acompaña al niño o niña para saber lo que le pasa y darle una solución, busca aportarle una experiencia diferente que le ayude a elaborar aquello que pueda estar bloqueando para la satisfacción de sus necesidades, y así integrar otras alternativas de vivenciar, resolver, expresar ese conflicto o emoción para que no queden enquistados... El objetivo entonces, desde la Terapia Gestalt del juego simbolico, sería que el niño o niña, proyectado a través de su juego, amplíe su autoconciencia, el conocimiento, aceptación y entendimiento de lo que le está pasando, de forma que pueda hacerse dueño o dueña de la parte de sí misma que está poniendo en esa producción y se haga protagonista de su realidad.

Desde este punto de vista, el juego simbólico se convierte en mucho más que un mero instrumento de diagnóstico para ser una oportunidad de aprendizaje para la persona que lo pone en marcha, que puede ver reflejadas en su obra sus emociones y necesidades más desatendidas, sirviendo así como un primer paso para tomar las riendas de lo que quiere hacer con lo que se da cuenta aquí y ahora, para empezar a darse permiso para ser lo que es y no otra cosa, y ver qué es lo mejor que puede hacer con eso que tiene, que es sin duda muy valioso...

Nos encontramos así con una manera de trabajar con niño/as y adolescentes que utilizan su propio lenguaje, el lenguaje simbólico, que va a permitirle mostrarse desde un sitio diferente, más instintivo, menos elaborado, más real... es aquí cuando tenemos que estar muy atentos para recibir lo que muestre el niño o niña o el adolescente de una forma absolutamente respetuosa, con la certeza de que son muy sabios y todo lo que forma parte de ellos tiene un sentido en la realidad en que viven, y de que tienen derecho a ser como son. Descubrir este sentido y acompañar a lo/as menores en el descubrimiento de nuevas formas y herramientas para estar mejor y establecer relaciones satisfactorias será nuestro cometido.

A continuación detallo claves para intervenir con menores, a través del juego simbólico:

  1. Establezca límites claros en el juego y recuerde que usted es la referencia “ el capitán del barco”. Lo/as menores se sentirán más seguros al saber que usted puede contener y regular emocionalmente hasta donde se juega asi como el uso de jueguetes u otros materiales, es decir, las normas del juego, con los límites del mismo.
  2. En el juego simbolico, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos los que expresen, quienes manden en el juego dentro de los límites marcados ( con los juguetes no se pueden hacer daño ni hacerlo, no romper ni tirar, etc)
  3. Proporcione oportunidades para el “aburrimiento”, ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a lo/as menores entretenidos. Ellos en esos momentos pueden crear alternativas, propicia que reflexionen acerca de que les motiva hacer. Se le pueden hacer preguntas abiertas “ ¿Cómo quieres seguir?”,  “ ¿Cómo quieres terminar el juego?”. Respeta su ritmo y si quiere dejar el juego inacabado, refléjaselo por ejemplo: “ Entonces has decidido pararlo aquí y ¿seguir jugando a esto en otro momento?”, en ocasiones , de trauma o sucesos con intensidad emocional alta,  la experiencia emocional del juego es muy intensa y lo/as menores necesitan dosificarla para asimilarla, por ello, es importante no presionar, y confiar en el proceso que están expresando.
  4. Conéctese emocionalmente  no verbalmente– sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue con ello/as, reflejándole y exprésandole como se siente con el juego, la presencia y el acompañamiento, favorece que el/la menor exprese como lo vive , que aprende o  que conclusiones obtiene con el juego.
  5. Cree una historia conjuntamente usted y el/la menor sobre lo jugado, por ejemplo: “ Había una vez….., vivió diversas aventuras…. y el/ella aprendió que en la vida… es importante…., desde entonces…..”

El juego simbólico es una oportunidad para el trabajo relacional, y el uso del mismo para que lo que se proyecte en él sean los propios patrones relacionales de la persona a la que estemos acompañando en su proceso, poniendo así estas técnicas al servicio de la relación terapéutica, ya que, como sabemos, lo que sana es la relación.

 

Jéssica García

Psicóloga y maestra. Psicoterapeuta especialista en niños, adolescentes y familia.

Coordina el programa de formación educación emocional y creatividad en centros educativos.

Colaboradora y docente Instituto Gestalt Canarias.     

 

Tristeza, soledad y Agresividad. Acompañamiento y apoyo en la Adolescencia

En la adolescencia, la persona comienza a separarse del mundo familiar de la infancia, buscando su personalidad, sus herramientas para vivir, sus límites y los de los otros, sus propios apoyos… que pueden o no coincidir con los que nos trasmite la familia, pero que para encontrarlos, es necesario tomar distancia y experimentar.

Es un momento de dejar atrás el niño/a que fue para ser la joven y el joven actual, esto genera inestabilidad emocional , tristeza, irritabilidad, sensación de incomprensión y soledad, rabia, etc.

Esta etapa de la vida requiere una nueva forma de afrontar las necesidades, ahora es la propia persona la que se debe aprender a hacerse cargo de satisfacerlas, pasando los adultos / cuidadores a un segundo plano. También aparecen necesidades nuevas.

Es importante que el acompañamiento en esta etapa contribuya a generar seguridad y confianza, para que el proceso de independización se produzca de forma paulatina y armónica, y que el adolescente pueda ver esta relación como un lugar al que volver en momentos de necesidad.

En este sentido, hay habilidades que podemos utilizar para generar y mantener un vínculo afectivo que resulte eficaz en este acompañamiento.

  • Habilidades de comunicación: 
    • Escuchar. Todos necesitamos sentirnos escuchados, aún más un adolescente que está descubriendo nuevas oportunidades en el mundo y nuevas inquietudes personales.
    • Saber decir “no” y realizar críticas al comportamiento, no a la persona.
    • Expresar halagos, valorar esfuerzos y logros.
    • Mostrar interés, realizar preguntas para comprender, sin que se convierta en un interrogatorio.
      • Demostraciones de afecto aceptadas por ambas partes, de forma que no suponga una invasión.
      • Respeto hacia la persona, reconocimiento de su potencialidad.
      • Dar responsabilidades adecuadas a su edad y madurez, pedir su cumplimiento y valorar la realización.
      • Establecer límites claros y ser coherentes con la causa por la que se instauraron.

La cercanía y la calidez en la relación no está reñida con la firmeza y los límites, todos estos aspectos ayudan a generar un clima de confianza y seguridad, en el que el adolescente se puede apoyar para continuar con su desarrollo evolutivo. 

 

 

Guadalupe Moruno.

Psicóloga.

Psicoterapeuta Gestalt.

Con amplia experiencia en adicciones y dependencias con jóvenes y familias. Colaboradora y docente del Instituto Gestalt Canarias.

Coordinadora de la formación Técnicas Gestalt aplicadas a la infancia y adolescencia IGC Las Palmas  

 

¿Qué hacer con la agresividad en la infancia y adolescencia?

Cuando llegan a mi consulta menores con dificultades en conflicto, con impulsividad y agresividad, me pregunto ¿cómo sus adultos de referencia (docentes, padres, madres, hermanos mayores) se manejan con estos estados emocionales? Todos los seres humanos disponemos de mecanismos orgánicos de autorregulación emocional, cuando estos comportamientos se rigidizan en menores, suele ser por un entorno rígido y/o autoritario (introyectivo) o demasiado laxo y empático (confluyente), así que los menores no disponen de experiencias flexibles de autorregulación con referentes externos, dificultando de este modo el desarrollo de una inteligencia emocional saludable en el abordaje de los conflictos personales y relacionales.

La educación emocional eficaz requiere de una base neurofisiológica, dado que el proceso de maduración infanto-juvenil, tiene etapas de desarrollo cerebral definidas, es por esto que el Instituto Gestalt de Canarias, tiene como base metodológica la teoría de los tres cerebros.

Según esta teoría, el cerebro se compone de tres estructuras diferenciadas que reflejan nuestra evolución y transformación en seres humanos. Estas tres estructuras son:

  • El cerebro reptil: se compone del tallo cerebral y regula nuestros elementos básicos de supervivencia como la regulación interna (homeostasis). Es el cerebro que regula todos esos procesos instintivos o inconscientes.
  • El cerebro mamífero: compuesto por el sistema límbico, es el que añade la experiencia a esos instintos básicos causados por el cerebro reptil; mediante el cerebro mamífero comenzamos a tener nociones de emociones generales.
  • El cerebro neocórtex es el que nos hace específicamente humanos, regulando emociones complejas basadas en percepciones e interpretaciones individuales del mundo inmediato. Nos permite razonar sobre las experiencias que vivimos para escoger el comportamiento adecuado.
  • Estas estructuras se desarrollan en distintos momentos, dependiendo de la naturaleza del/la menor y en gran medida del entorno educativo, social y familiar en el que se desenvuelve.

Como todo sistema neurológico, con entrenamiento adecuado en las relaciones de los adultos con los menores fortalecemos conexiones neuronales, así como un óptimo funcionamiento de estas tres estructuras. La optimización de los tres cerebros se puede trabajar tanto de forma independiente si hubiera algún bloqueo o alguna estructura más debilitada y también como estructura conjunta posibilitando una educación emocional saludable e integral.

¿En qué consiste estar entrenados emocionalmente? 

Resulta más sencillo de lo que parece, consiste en desarrollar la capacidad de Darse cuenta del momento presente, es decir, que el adulto identifique y nombre sus distintos estados emocionales (tristeza, enfado, frustración, miedo, alegría, etc.), pueda manejarse con ellos, o sea,  que desarrolle la capacidad de hacerse cargo de su estado y tras este contacto con su espacio experiencial pueda crear un estado de conexión con el menor para transmitirle que valora y prefiere en la relación.

¿Qué es la comunicación emocionalmente inteligente?

Es la capacidad de relacionarse con otros de forma coherente (verbal y no verbalmente) siendo descriptivo, respetuoso y eligiendo el momento más conveniente para comunicarlo.

¿Qué podemos hacer para manejarnos emocionalmente con nuestros menores cuando están en conflicto?

  1. Crear unas normas sencillas de convivencia, claras y firmes. Es decir, no gritamos, no nos autoagredimos ni dañamos, no dañamos objetos, cuando estemos en conflicto nos daremos un tiempo para respirar y sentirnos, posteriormente buscaremos un espacio con calma para compartir impresiones.
  2. No juzgaremos los estados emocionales, son momentos que vienen y van, no forman parte de nuestra personalidad.
  3. Practicamos con el ejemplo, toma conciencia de que eres un referente para lo/as menores que tienes a tu lado. La identificación es un proceso construcción de la personalidad, va a  definirse a partir de sus vivencias, pensamientos, sentimientos y deseos, así como su capacidad y sus preferencias en las relaciones con los demás.
  4. Muchos de los profesionales y lo/as padres y madres, no hemos crecido en contextos que no han favorecido el desarrollo de nuestra inteligencia emocional. Es necesario identificar tus heridas emocionales de la infancia y adolescencia, y tratar de no proyectarlas en los menores de tu entorno.
  5. La formación gestalt a través del modelo teórico del Ciclo de la experiencia, nos entrena en procesos de autorregulación para el darnos cuenta  en el momento presente de nuestro estado emocional personal y relacional  con  las personas con las que intervenimos e interactuamos. Solo la experiencia práctica  potencia el desarrollo de inteligencia intra-interpersonal, relacional, afectiva y social de las personas. En la experiencia de homeostasis con el entorno integramos los procesos de aprendizaje.

Aquí dejo dos frases claves de manual escrito por el creador de la T. Gestalt y sus colaboradores “Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana”. Frederick S. Perls, Ralph F. Hefferline, Paul Goodman.

“El crecimiento se produce a través del contacto con el entorno: lo que comemos y lo que aprendemos lo tomamos de fuera de una forma u otra. Cada contacto pasa por la formación de una figura de interés que se destaca contra el fondo del campo organismo/entorno“

PHG, II, 1, 6.

"La excitación es la experiencia de la realidad." PHG, II, 1, 9

 

Mª Jesús Armas Acosta

Psicóloga

Psicoterapeuta Gestalt

Especialista en niños, adolescentes y familia.  

Directora de formación, docente IGC Canarias y Miembro psicoterapeuta de la FEAP

Especialista  Europea en Psicoterapia por la EFPA

 

No más soledad profesional

Muchos días pasamos más tiempo en el trabajo que con la propia familia, e incluso en ocasiones consideramos a nuestros compañeros y compañeras como parte de nuestra familia.  

Pero en ocasiones estas mismas personas  pueden pasar a ser una fuente de conflicto importante y a la que nos tenemos que enfrentar cada día.

Los espacios laborales son lugares de confluencia donde lo personal y lo profesional se unen.

A veces  nuestro rol profesional de terapeutas, se desarrolla en entornos más aislados donde la sensación de soledad se agudiza y donde los y las pacientes han sido a las únicas personas que hemos visto durante el día, e incluso los seguimos llevando en la cabeza al salir del trabajo, con las dudas, nuevos enfoques o con miedos que nos han surgido.

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APLICA Programación Neurolingüística a tu trabajo

P.N.L. en el trabajo y organizaciones

2 Ejercicios Prácticos

Todos aquellos que conocemos la Programación Neurolingüística sabemos que es mucho más que una sucesión o conjunto de técnicas o estrategias. La práctica diaria de esta disciplina permite ir ahondando en su riqueza y potencial. De entrada, podemos acercarnos a la PNL desde varios frentes: recordando y reconociendo sus orígenes, cómo se llegó a lo que se ha llegado - y que continúa -, sus características y presuposiciones, del modelado de personas excelentes en su ámbito de actuación, etc; podemos hacerlo también como se hace en la formación en esta disciplina, enseñando, además de lo expuesto, las estrategias, buscando los recursos, retando y superando mediante sus numerosas prácticas lo que se afronte en cada momento, etc; o podemos hacerlo también mirando los efectos que produce tras su aplicación, su estela. En este artículo deseamos poner la atención en este último aspecto, y tomaremos como referencia las intervenciones en organizaciones; da igual si son públicas o privadas, grandes o pequeñas, o sean de un sector o de otro. Todas comparten un denominador común: las personas. Y las personas tienen, a su vez, algo en común: se relacionan. Y es en - y desde - las relaciones donde se producen las interacciones que a su vez, siempre, generan efectos ... y sí, es cierto, también genera efectos en las relaciones con uno/a mismo/a.

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Educar con coherencia

¿Quién quiere enseñar a sus hijos/as a través de estrategias mediocres? Todos deseamos enseñar de la mejor manera posible y dotar a nuestros hijos e hijas de la mayor cantidad de herramientas para relacionarse consigo mismo/a y con el mundo, más allá del lema “la letra con sangre entra”.

Enseñar a nuestros/as hijos/as de una forma positiva, potenciando su autoestima y facilitando que  interioricen con madurez las normas, se convierte en una prioridad.

No obstante, se pierde de vista fácilmente que para enseñar a nuestros/as hijos/as a ser maduros/as, el castigo físico es contraproducente. Se ha considerado inofensivo, a veces necesario, sin embargo, no favorece el aprendizaje de valores.

Nuestros/as hijos/as aprenden de lo que nosotros/as hacemos, no de lo que les decimos. Si yo le digo a mi hijo/a que no está bien pegar, y seguidamente cuando no hace lo que yo deseo, le pego y/o grito, considerará que también puede pegar o gritar a otros bajo su criterio.

Los/as niños/as aprenden el valor del respeto a través de la relación que ha tenido con las personas significativas, es decir, progenitores, profesores/as,  hermanos/as, etc.

Ese respeto del que hablamos es un valor muy importante en el desarrollo de las relaciones humanas. Para ser respetado es necesario aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. El respeto es mutuo y nace de un sentimiento de reciprocidad. Tiene que ver con no ofender al otro, ni discriminarlo. En este sentido, es evidente que recibiendo una “torta” no nos sentimos respetados y, sobretodo, si este acto punitivo proviene de personas muy significativas en mi vida. Ahora bien, el que mi padre o mi madre me dé una “torta” no significa que tenga que desarrollar un trauma. No obstante, si se utilizan estas prácticas para educarme, es muy probable que yo desarrolle un sentimiento de poco respeto hacia mí mismo/a. Las personas para crecer y desarrollarnos necesitamos sentirnos válidos, y el respeto influye en este desarrollo óptimo.

Cuando me das una “torta” porque no hago lo que esperas siento emociones como el miedo, la rabia, la vergüenza, y percibo tu frustración. Si esto me hace enmendar mi comportamiento (que no siempre ocurre así, a veces genera justamente el efecto contrario), lo haré como sometimiento a ti. Sin embargo, no estoy aprendiendo a ser autónomo/a y a interiorizar las normas y comportamientos que quiero respetar, y desarrollo una moral heterónoma (cumplo por y para los demás).

Además de esto, se ha demostrado que el castigo físico no es eficiente en el aprendizaje de conductas más complejas o elaboradas, es decir, lo punitivo funciona en un momento muy concreto- Voy a poner un ejemplo, si el/la niño/a va a directo a coger un cuchillo, es probable  que darle una torta en la mano lo pare, pero si lo que me interesa enseñarle es que estudie, probablemente no se genera un aprendizaje. La explicación de esto es que el castigo físico como medida correctiva se olvida a los pocos minutos, por lo que para metas educativas complejas que necesitan de tiempo y de un conjunto de conductas pierden el efecto motivador (atender en clase, traer el material necesario para estudiar, dedicare un tiempo al estudio, motivarme para adquirir nuevos aprendizajes, etc).

Otro aspecto importante cuando enseñamos, es mirarnos a nosotros/as mismos/as, pues generalmente utilizamos el castigo físico como respuesta a una necesidad nuestra más que una oferta de enseñanza. Volvamos al sentimiento de frustración. Lo que hacen nuestros/as hijos /as nos hace sentir cuestionados y crispados; cuando muestran un comportamiento indeseable en compañía de personas que tienden a juzgarnos o cuando hacen por enésima vez lo que llevamos repitiéndoles que no hagan, sentimos una intensa frustración, y esto puede generarnos ganas de ejercer un castigo físico. Lo hacemos respondiendo a una necesidad de liberar nuestra propia frustración, y esto nos calma a nosotros, pero no enseña a nuestros hijos e hijas.

En  los últimos tiempos se habla de la educación en positivo, respetuosa, y créanme que se habla tanto de ella porque funciona y lo he visto a lo largo de los doce años que llevo trabajando con la infancia y sus familias, en situaciones muy desfavorecidas en una buena parte de los casos, con patologías, serias dificultades, etc.

La educación respetuosa y coherente favorece que padres y madres enseñen mejor lo que quieren enseñar y los/as hijos/as aprendan con eficacia y agrado, sintiéndose orgullosos/as de sí mismos/as cada vez que conquistan un nuevo aprendizaje.

Cuáles son los elementos básicos de una enseñanza positiva y respetuosa:

El respeto: es interesante ponerme en el lugar de mi hijo/a y darme cuenta de cómo me gustaría que me enseñaran algo nuevo. Haciendo este ejercicio,  resulta más fácil saber cómo hacerlo.

Dedicar tiempo de calidad: dedícate un tiempo a reflexionar sobre lo que deseas enseñar y ponlo en común con el papá o mamá de tus hijos/as y establezcan una línea en común. Dedícate un tiempo a reflexionar cuál es la mejor manera de explicárselo a tus hijos. Date un tiempo para explicarles lo que está bien y lo que está mal, lo que te gusta que hagan y lo que no te gusta que hagan, cómo te gusta que lo hagan y cómo no te gusta.

Enseña a tus hijos e hijas potenciando sus cualidades. Cuando le has explicado lo que quieres que aprendan apóyalos con los elementos que sabes que les ayudarán para generar este aprendizaje. Por ejemplo, está estudiando para un examen difícil, recuérdale todo lo que ha aprendido ya, todos los exámenes que ha aprobado, todas las pruebas a las que se ha enfrentado y ha superado, aunque no hayan sido muchas. 

Coherencia y límites claros a la vez que flexibilidad: sé coherente y establece claramente lo que quieres que aprenda y lo que no vas a aceptar. Valora en cada situación y en el momento en el que se encuentre tu hijo o tu hija, para establecer una consecuencia. Lo explico con un ejemplo. No es lo mismo que no se coma el potaje porque no le gusta la verdura a que haya tenido un mal día y no tenga  apetito.

Cuando te has asegurado de que tu hijo/a ha entendido lo que debe hacer y no lo ha hecho, puede ser un buen momento para establecer una consecuencia que le ayude a interiorizar esta enseñanza. Se tratará de eliminar o reducir privilegios que normalmente tiene cuando ha cumplido con sus responsabilidades. Lo mejor es que esta pérdida de privilegio tenga que ver con el asunto, por ejemplo, si no se come la comida que le has puesto, tras haber entendido lo importante que es comer de todo, tener una dieta equilibrada, etc., puede perder el privilegio de comer aquello tan rico que había de postre o las golosinas que iba a tomar después; ha salido con sus amigos y se salta la hora de llegada que le habías puesto, pues pierde ese tiempo el próximo día que salga...

Atrévete y pon en práctica nuevas maneras de educar a las personas que más quieres en el mundo.

Patricia Ortiz Guzmán

Psicóloga sanitaria colegiada T2122

Psicoterapeuta miembro del Instituto Gestalt de Canarias

 

Autorregulación y autoapoyo del terapeuta en el proceso terapéutico

Partiendo, como principal propuesta, de los tres puntos de apoyo de la TG que son: el aquí y ahora, el darse cuenta y el contacto, el terapeuta ha de conjugar estos principios en el proceso que va teniendo lugar con su paciente en el encuentro terapéutico. 

Las habilidades del terapeuta y sus recursos, junto a su conocimiento y su motivación, han de procurar transmitir al paciente la capacidad y la necesidad de autoapoyo que éste tiene. Para ello es primordial conocer qué nivel de responsabilidad posee su paciente sobre su propio proceso y, en última instancia, sobre su propia vida. En realidad, la responsabilidad del paciente, y del ser humano en general, implica ser el autor de sí mismo, creando su propio destino, su propio ser, sus propios sentimientos y, también, su propio sufrimiento. De cualquier forma, si el paciente no quiere aceptar esta responsabilidad, culpando a otros o a su entorno de su fracaso, entonces no será posible pensar en una ayuda terapéutica. 

La responsabilidad es lo que da sentido a la existencia. Y tan responsable se es de lo que uno hace como de lo que prefiere ignorar. Para llegar a este punto de responsabilidad y de tener consciencia de la misma, es necesario, del mismo modo, un profundo conocimiento de sí mismo. Y esta investigación se va llevando a cabo en el proceso de terapia, mostrándolo al paciente a través del incremento de su darse cuenta, en el momento actual, con aquello con lo que va haciendo contacto, de lo que va sucediendo, en el encuentro terapéutico.

A esta exploración y búsqueda del terapeuta, es a lo que me refiero cuando digo que éste ha de ser muy consciente de cuáles son sus habilidades y recursos, su conocimiento y su motivación, para poder contactar con su paciente, con el propósito de conocer su grado de responsabilidad consigo mismo y saber movilizar su darse cuenta respecto a lo que está contactando en el momento presente para que, en última instancia, pueda tomar las riendas de su vida, de su autoapoyo, que es a lo que tiende el éxito en la psicoterapia.

He de señalar, asimismo, otro aspecto importante, en lo que a la propia autorregulación del terapeuta se refiere: el establecimiento de los límites. El terapeuta puede dar a conocer sus límites, mostrando de este modo a su paciente que él también será capaz, a su vez, de establecer los suyos propios, de tal manera que el encuentro terapéutico pueda tener lugar en lo que llamamos «frontera de contacto» y, en cualquier caso siendo muy consciente, el terapeuta, de cuándo ese límite de la frontera de contacto es sobrepasado, tanto por uno como por otro, en el proceso de la terapia. Esta toma de conciencia por parte de nuestro paciente puede conseguirse proporcionándole una breve información acerca de lo que yo llamo, la Terapia Gestalt de ir por casa, es decir, con una sencilla explicación de aquellos aspectos más sencillos, aunque importantes, de la TG, como los tres puntos de apoyo fundamentales, algunas breves indicaciones sobre el proceso de ser responsable de la propia vida, de los propios actos, la organización de las necesidades, etc. 

El terapeuta, por su parte ha de estar muy atento, en esta relación, a su «awareness», a su toma de conciencia de cómo va transcurriendo el encuentro terapéutico, dando cuenta, asimismo, al paciente, de lo que va sintiendo, a través de la expresión deliberada de su contratransferencia. Esta implicación controlada es, sin duda, una característica muy específica del modo de trabajo en el marco teórico de la Terapia Gestalt. Esta información que aporta con sus propias respuestas a la formulación de preguntas del tipo: «¿A qué le estoy prestando atención en la relación con mi paciente…?» o, «¿De qué me doy cuenta de mí en esta relación, cuando el paciente dice o hace algo que llama mi atención…?» y, «¿Cómo me doy cuenta de mí mismo en mi relación con mi paciente…?», será la forma de darle a conocer a éste su participación e implicación, para que tenga la oportunidad de desarrollar su darse cuenta en la interacción que está teniendo lugar durante el proceso terapéutico. Naturalmente, esta participación interactiva precisa de que el propio terapeuta haya analizado y siga haciéndolo, intensamente, sus propios mecanismos proyectivos por medio de una terapia profunda y una permanente supervisión.

Personalmente, para conseguir esto, utilizo una técnica, que he compartido con otros colegas y en los seminarios, con los alumnos de formación, a la que llamo profilaxis del terapeuta, y que consiste en que, después de la correspondiente sesión, dedico unos instantes a reflexionar sobre qué hice demasiado y qué hice demasiado poco, o qué no hice, en esa sesión. Quizás puedo descubrir que no dije aquello que quería decir, o dije algo que siento que no era el momento… Es decir, apelo a mi responsabilidad para saber qué fue lo que construí con mi paciente y cómo elegí no hacer o no decir, o qué es lo que quise imponerle, etc., etc. 

Tengo siempre presente que las necesidades de mi paciente siempre están por encima de lo que yo pueda querer o pueda hacer con él. Cuando vienen solicitando asistencia terapéutica, lo hacen pidiendo ayuda para poder reconducirse hacia una forma de vida más saludable. No me cabe duda de que poder contribuir a este propósito, es lo que pretendemos quienes nos dedicamos a esta bella y magnífica profesión de la terapia.

 

Valencia Octubre 2016.

Manuel Sorando Martinez

Psicólogo, psicoterapeuta Gestalt

Psicólogo clínico

Miedo al cambio: el abordaje de las resistencias desde la Terapia Gestalt

Todo el mundo “sabe” que tal o cual cosa le va bien o le va mal. Lo sabe positivamente. Lo sabe por sí misma, lo sabe porque se lo han dicho, porque lo ha leído … da igual. El caso es que lo sabe. La pregunta es ¿cómo sabiéndolo no hacemos nada para cambiarlo? Respuestas habituales suelen ser: “es que no puedo”, o “es que no se como hacerlo”, o, “me da mucho miedo de lo que pueda pasar”, o “creo que el tiempo lo arreglará”, etc. 

Nos encontramos ante diferentes manifestaciones de nuestras “resistencias”. Creo que todo el mundo (no profesional del ramo) sabe qué son, aunque desconocen sus complejos mecanismos. Sí, tiene muy complejos mecanismos y además en distintas fases. Así, podemos hablar (e indagar) en los mecanismos que operaron para su instalación; mecanismos que operan para su activación; los que operan para su propia supervivencia; los de selección (de cuando activarse y de cuando mantenerse en letargo). Quedan, desde mi punto de vista, algunos otros que no menciono porque creo que, con estos, es más que suficiente para podernos hacer una idea de la importancia que tienen y adquieren en nuestra vida diaria.

La complejidad alcanza incluso a su denominación, en función de las diferentes teorías y campos desde los que se aborde, afectando por tanto a la forma en que cada una de esas corrientes aplicará, en función de su cuerpo teórico, al “tratamiento” o afrontamiento de su manifestación. Aunque susceptible de identificar, clasificar u ordenar de diversas maneras, me permito plantearlo de una forma que considero sencilla y, en cierto modo, “realista”, con todas las salvedades que el lector/a quiera apuntar.

ENFOQUE COGNITIVO. La palabra resistencia (en el campo psicológico) hunde sus raíces en el primer psicoanálisis de Sigmund Freud, quien lo aborda como aquella manifestación del paciente que, de esta manera,  “defiende” su neurosis ( procesos de percepción del mundo) como la mejor y única forma conocida (para el/ella) de afrontar el temor que tal o cual situación le produce. Lo adscribo (muy personalmente, repito) a lo COGNITIVO dado que este enfoque, el del psicoanálisis, aborda las dificultades desde el mundo de las ideas, de la mente y de la hilvanación del discurso del paciente. Y en general pretende por tanto “destruir” o disolver la resistencia a través de la elaboración de un nuevo discurso mental, propio o asimilado. Mi experiencia me dice que tratar de resolver un asunto desde el mismo nivel en que se plantea (desde el pensamiento o creencia y desde su expresión verbal) es difícil y requiere un tratamiento largo.

ENFOQUE HUMANISTA DE LA TERAPIA GESTALT. El terapeuta gestáltico aborda las resistencias desde el lado de emoción y el sufrimiento que la resistencia genera en la persona. Pero antes de continuar es importante destacar que, para la terapia Gestalt, la palabra resistencia no resulta adecuada (más bien no resulta útil) puesto que considera a la persona como un todo con distintas manifestaciones y con múltiples necesidades a satisfacer constantemente, desde que se levanta hasta que se acuesta, desde que nace hasta que muere; y que para satisfacer ese conjunto de ciclos es necesario un despliegue de energía a todos los niveles: física, mental, emocional y a veces, porque no, también espiritual; Hablaríamos de un bloqueo, procesos bloqueados (a distintos niveles, emocional, mental, comportamental y/ o de asimilación), un ciclo experiencia, que se abre y cierra, que cuando se cierr sin bloqueosa, acaba en satisfacción, reposo, integración o aprendizaje, lo que en cada caso proceda.

Pero cuando este ciclo se interrumpe o bloquea, por las razones que sean, en cualquiera de sus fases (1. Reposo, 2. Sensación, 3. Formación de Figura – identificación clara de la necesidad – 4. movilización de la energía,  5. Acción,     6. Precontacto, 7. Contacto y 8. Retirada ) , se pone de manifiesto un bloqueo determinado y específicamente asociado a esa fase del ciclo. Y es precisamente con el nombre de bloqueo como desde la terapia Gestalt nos referimos a las resistencias.  La propia palabra bloqueo conlleva implícitamente una concepción más amplia, o más profunda, de la dificultad por la que la persona está pasando, porque nos está invitando a mirar y considerar que aspecto de su vida está evitando, que necesidad le cuesta tanto satisfacer. Dicho de otra manera, si lo que vemos es una resistencia, ésta es la expresión de un bloqueo.

De esta manera, el bloqueo o resistencia se convierte en el propio vehículo que, con la guía experta del terapeuta, transportará a la persona a la frontera del contacto ( experiencia que vive en compañoa del terapeuta de forma practico y vivencial) que está evitando o al que se aferra, simbólica o literalmente. Descubrimos entonces que en algún momento de su historia personal este mecanismo, que algunos consideramos como ajuste de supervivencia o creativo, tiene o ha tenido un sentido; y es a este sentido al que ayudamos a darle el lugar que le corresponde para poder transitar a la siguiente fase. Hacerlo casi siempre asusta, y mucho. Cambiar, abandonar lo conocido, aunque malo, y entrar en terrenos desconocidos o que nos asustan … Miedo, vergüenza, rebelión, ira, bloqueo, son algunas de sus diferentes caras. Respetarla, permitirla (acompañarla), entenderla, integrarla y liberarla es parte de las propuestas que la Terapia Gestalt propone para la salud emocional y, por supuesto, física, mental y trascendental, entendiendo como trascendental todo aquello que me trasciende, lo que va más allá de mí.

Durante una sesión clínica o de grupo, las resistencias del paciente en realidad están hablando o poniendo de manifiesto más bien la incapacidad del terapeuta para respetarla, entenderla o acompañarla. 

Con mucho amor, y también con mucho humor, les propongo sonreír(se) con dulzura y amabilidad pase lo que pase, dar la bienvenida al miedo y díganse: “Aunque sienta miedo, me voy a atrever”. Nadie mejor que tu sabe a qué.

 

Por Gonzalo Naranjo Hernández

Licenciado en Derecho y Psicólogo Clínico Colegiado.

Psicoterapeuta Gestalt

 

 

CLAVES PARA GESTIONAR EL ESTRÉS POSTVACACIONAL

El estrés es un mecanismo de saturación que generamos cuando  pensamos con velocidad varias acciones a la vez. Cuando gestionamos un número elevado de  tareas que requieren resultados  en poco tiempo; empezamos a sentir angustia, nuestro corazón y pensamientos se aceleran, nos falta el aire, nos sudan las manos, sentimos un nudo en el estomago y un sinfín de síntomas más, así se manifiesta el estrés, es muy común tener esta sintomatología días antes o los primeros días después de vacaciones. 

Las Vacaciones, se caracterizan justo por lo contrario al estrés; ritmo lento, poca actividad mental, hacer lo que nos pida el cuerpo, mucho tiempo para pocas actividades, el objetivo del periodo vacacional  es el disfrute y  descanso.

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