No más soledad profesional

Muchos días pasamos más tiempo en el trabajo que con la propia familia, e incluso en ocasiones consideramos a nuestros compañeros y compañeras como parte de nuestra familia.  

Pero en ocasiones estas mismas personas  pueden pasar a ser una fuente de conflicto importante y a la que nos tenemos que enfrentar cada día.

Los espacios laborales son lugares de confluencia donde lo personal y lo profesional se unen.

A veces  nuestro rol profesional de terapeutas, se desarrolla en entornos más aislados donde la sensación de soledad se agudiza y donde los y las pacientes han sido a las únicas personas que hemos visto durante el día, e incluso los seguimos llevando en la cabeza al salir del trabajo, con las dudas, nuevos enfoques o con miedos que nos han surgido.

 

Muchas veces en el desarrollo de nuestro trabajo, nos vemos enrollados en emociones, ideas, dudas, análisis y problemas que no sabemos o no podemos gestionar que nos llevan a confusión o malestar.

A veces necesitamos:

  • salir de un atasco con un o una paciente
  • compartir hallazgos o dudas sobre las intervenciones
  • superar una crisis profesional
  • estructurar un nuevo proyecto
  • poner nombre a cuestiones que están afectando al desarrollo del trabajo
  • sacudirse el efecto sándwich del cargo directivo o intermedio
  • salir del queme,  desgaste o burnout

Independientemente del rol que ocupemos, muchas veces  tenemos  sensación de que necesitamos un espacio de Apoyo y Supervisión en el que contrastar lo que sucede en la práctica del ejercicio profesional,  donde se garanticen la confidencialidad, el respeto y la profesionalidad. 

Por esto, es necesario tener un grupo de Apoyo y Supervisión que sea un espacio de visión, reflexión, formación y reciclaje de la práctica profesional, en el cual tomar conciencia del funcionamiento cotidiano y re-elaborar e integrar aquellos aspectos que necesitan ser ajustados.

Un espacio donde analizar, aprender, cuestionar y evaluar las propias actuaciones (FERNANDEZ, 1997)

Donde poder reflexionar sobre, (VAN KESSEL, 2000)

  • los objetivos respecto a la tarea concreta, la meta, la metodología
  • sobre si somos o no consciente de todo esto y de las limitaciones, competencias, el manejo metodológico
  • sobre si somos conscientes de los sentimientos personales, preferencias, trampas
  • sobre si somos consciente de la influencia de nuestras propias normas, valores...
  • y sobre la relación de todo en el contexto en el que se encuentra

Disponer  de un grupo de Apoyo y Supervisión, en que se da ese espacio de confianza donde encontrar todo esto,  es un lujo al alcance de pocos y que merece ser disfrutado. Con la supervisión de un profesional externo y con el apoyo de las personas integrantes del grupo, podemos conseguir esa calidad profesional y satisfacción personal.

 

Puerto de la Cruz a 14 de Febrero de 2017

 

Lola Urraca López-Davalillo

Psicóloga

Miembro Psicoterapeuta de la FEAP

Miembro Titular de la AETG

Miembro del Instituto de Supervisores Profesionales Asociados- ISPA