Tristeza, soledad y Agresividad. Acompañamiento y apoyo en la Adolescencia

En la adolescencia, la persona comienza a separarse del mundo familiar de la infancia, buscando su personalidad, sus herramientas para vivir, sus límites y los de los otros, sus propios apoyos… que pueden o no coincidir con los que nos trasmite la familia, pero que para encontrarlos, es necesario tomar distancia y experimentar.

Es un momento de dejar atrás el niño/a que fue para ser la joven y el joven actual, esto genera inestabilidad emocional , tristeza, irritabilidad, sensación de incomprensión y soledad, rabia, etc.

Esta etapa de la vida requiere una nueva forma de afrontar las necesidades, ahora es la propia persona la que se debe aprender a hacerse cargo de satisfacerlas, pasando los adultos / cuidadores a un segundo plano. También aparecen necesidades nuevas.

Es importante que el acompañamiento en esta etapa contribuya a generar seguridad y confianza, para que el proceso de independización se produzca de forma paulatina y armónica, y que el adolescente pueda ver esta relación como un lugar al que volver en momentos de necesidad.

En este sentido, hay habilidades que podemos utilizar para generar y mantener un vínculo afectivo que resulte eficaz en este acompañamiento.

  • Habilidades de comunicación: 
    • Escuchar. Todos necesitamos sentirnos escuchados, aún más un adolescente que está descubriendo nuevas oportunidades en el mundo y nuevas inquietudes personales.
    • Saber decir “no” y realizar críticas al comportamiento, no a la persona.
    • Expresar halagos, valorar esfuerzos y logros.
    • Mostrar interés, realizar preguntas para comprender, sin que se convierta en un interrogatorio.
      • Demostraciones de afecto aceptadas por ambas partes, de forma que no suponga una invasión.
      • Respeto hacia la persona, reconocimiento de su potencialidad.
      • Dar responsabilidades adecuadas a su edad y madurez, pedir su cumplimiento y valorar la realización.
      • Establecer límites claros y ser coherentes con la causa por la que se instauraron.

La cercanía y la calidez en la relación no está reñida con la firmeza y los límites, todos estos aspectos ayudan a generar un clima de confianza y seguridad, en el que el adolescente se puede apoyar para continuar con su desarrollo evolutivo. 

 

 

Guadalupe Moruno.

Psicóloga.

Psicoterapeuta Gestalt.

Con amplia experiencia en adicciones y dependencias con jóvenes y familias. Colaboradora y docente del Instituto Gestalt Canarias.

Coordinadora de la formación Técnicas Gestalt aplicadas a la infancia y adolescencia IGC Las Palmas