EL ARTE DE COMUNICAR. HABILIDADES PRACTICAS DE LA PROGRAMACION NEUROLINGUISTICA (PNL)

Hola amigos/as. 

A vueltas nuevamente con la COMUNICACIÓN, y quizás preguntándoos cómo es que volvemos con tanta frecuencia sobre el particular – y por cierto, seguiremos volviendo una y otra vez. La razón es bien sencilla, aunque en realidad hay varias razones, pero a mi modo de ver todas parten de una general. Y es porque la Comunicación es el vínculo y el “vehículo” que nos conecta con el otro/a. Por tanto, hablar de Comunicación es, si no  igual, sí equivalente a RELACIÓN. Para que haya relación tiene que haber comunicación, y cuando comunicamos, nos relacionamos. Por muchas vueltas que le queramos dar, siempre llegaremos a esta conclusión. Somos seres relacionales, somos seres comunicantes, comunicadores, emisores y receptores.

Dejemos claro  que una de las aplicaciones más importantes de la Programación Neurolingüística (PNL) es la COMUNICACIÓN. 

Y por si alguien puede pensar en defectos o dificultades físicas o fisiológicas que pudieran afectar a la capacidad de comunicación, sepan que la comunicación puede ser verbal y no verbal, escrita o hablada, por señas, por miradas, por sensaciones. Todo aquello que transporta un mensaje, codificado o descodificado, forma parte de la idea de comunicación.  Y también para quienes pudieran pensar que si se aíslan, o quienes viven aislados, o cuando piensan que incluso estando solo/as - no relacionándose - sufren con sus pensamientos, o sus creencias pasadas o futuras, su imaginación, etc, piensen que se están comunicando y relacionando … ¡consigo mismas! Una parte de mí que me habla, y otra parte de mí que escucha lo que me digo.

Si nos paramos a pensar solo un poco, caeremos en la cuenta de que la mayoría de las dificultades que el ser humano tiene (yo, tu, tu pareja, padres, etc.), son relacionales, son con alguien, con alguna persona, directa o indirectamente. Incluso cuando pudiéramos pensar en problemas económicos, legales, laborales, veremos que al final o detrás siempre hay una persona física gestionando el asunto, … o nosotros/as mismo/as.

Si compartimos esta idea como hipótesis de trabajo, podremos avanzar hacia alguna propuesta de acción, es decir, de cambio. Sí amigo/as. Cualquier proceso personal de cambio requiere varios pasos o aspectos: detectarlo, reconocerlo; luego aceptar que lo tenemos, que es nuestro, que lo hemos generado y lo mantenemos activo de alguna manera; y a continuación viene otra fase no menos importante, que es plantearnos si realmente queremos cambiarlo; comienza el balance de beneficios secundarios y pérdidas con nuestro comportamiento, y solo cuando decidamos que ya no lo queremos podemos pasar a la siguiente fase: preguntarnos qué podemos hacer, fase que puede también llevar su tiempo, sobre todo si no estamos acompañados por alguien “neutral” en este objetivo. Y finalmente viene el cambio, la acción nueva elegida.

La Programación Neurolingüística (PNL) es experta y veterana en estas lides y nos aporta un conjunto de estrategias y recursos para cada una de las fases que hemos mencionado. Y una de ellas destaca muy especialmente en el área de la comunicación y de la gestión de los conflictos que se generan. Me refiero en esta ocasión al Metamodelo del Lenguaje, una extraodinaria herramienta que es o funciona casi como una varita mágica. Y ¿porqué funciona siempre? Intentaré resumirlo brevemente comentando las tres características que para mí son claves.

  1. La primera, y por cierto la más difícil de entender y aceptar, es que todo comportamiento tiene o ha tenido en algún momento para la otra persona una Intención positiva, es decir que para esa persona es bueno lo que dice o hace. Puede ayudar ahora no pensar en casos extremos (eso lo hacemos en los cursos). Pensar que cuando alguien grita, o se aísla, o se enfada, u opina distinto, tiene importantes razones para hacerlo ¡aunque nosotros/as no lo entendamos! Si asumimos esto, viene la segunda clave:
  2. Pensar así nos vuelve más flexibles, que equivale a volvernos un poco más comprensivos, tolerantes, pacientes, y puede que hasta más generosos.
  3. Y tercero, armados ya con la flexibilidad y con la certeza de que hay una intención positiva, podemos lanzarnos a buscar las violaciones de las reglas del lenguaje. Sí, mala noticia, constantemente estamos cometiendo violaciones en nuestros mensajes, inconscientes casi siempre. Y resulta que gran parte de los mensajes están llenos de equívocos y malas interpretaciones, cuando de no confusión o ambigüedad.

Cuando conocemos esas reglas y cómo las quebrantamos, y nos molestamos en aplicarlas durante un tiempo, la claridad mental y una cierta paz comienzan a invadirnos fruto de una comprensión cada vez mayor de las personas que nos rodean y de sus circunstancias. Pero,  ¿qué violaciones  son esas?

La primera es la llamada Generalización, que nos permite extraer conclusiones generales de unos pocos datos, lo que está muy bien casi siempre porque nos permite procesar muchísima información en poco tiempo, y no mirar cada dato como si siempre fuera nuevo o la primera vez. Pero el precio a pagar por tan importante ventaja es que podemos considerar fácilmente que “todos los hombre son iguales” o que “siempre que lavo el coche llueve”. En las Generalizaciones, así como en las otras que veremos a continuación, hay un mundo de posibilidades… y de limitaciones. 

Luego están las Omisiones, donde como su propio nombre indica, se omite información importante…, y no nos damos ni cuenta. “La gente está loca” y nosotros respondemos que “sí, es verdad” con toda tranquilidad, sin ni siquiera cuestionarnos “¿Qué gente concretamente?, o ¿Porqué crees eso? Y finalizamos con las Distorsiones, que con sus Causa-Efecto o sus Lecturas de mente pueden exasperar a cualquiera. Un ejemplo para la primera: “mi hijo me hace enfadar constantemente”, donde la distorsión desaparecería fácilmente solo con preguntar cómo exactamente la hace enfadar. Y con respecto al segundo “yo sé que ella no me quiere…  porque no me puso el emoticono del beso con corazón”. Y digo yo,  ¿No será que tenía prisa? ¿O que está enfadada con su hermana?

A poco que escarbemos un poco en estas ideas, podemos intuir el enorme potencial sanador, de riqueza y creatividad que se esconde detrás de estos elementos de comunicación, y que están totalmente disponibles para lo/as valientes que se atrevan a querer mejorar sus relaciones y vivir un poco más felices. Y estoy seguro de que tú eres una de esas personas. 

La Programación Neurolingüística (PNL) te ayudará a encontrar las herramientas y el camino. 

Un fuerte abrazo.

 

Gonzalo Naranjo Hernández

Psicoterapeuta Gestalt, Practitioner, Master y Trainer´s en PNL

Tutor y docente Especialización Practitioner y Máster en PNL