LA GESTIÓN DE LOS CONFLICTOS. CRISIS Y OPORTUNIDAD

Durante gran parte de mi vida creí que las diferencias entre las personas con las que me relacionaba eran peligrosas. Crecí pensando que era mejor ocultar mis diferencias (de necesidades, de pensamientos, de principios, de valores, de posiciones…) y mimetizarme con las personas que formaban mi entorno.

Realmente esto me servía para conseguir algo muy importante para mí: pertenecer, sentir que tenía un lugar y no ponerlo en peligro… sin embargo, también tenía algunas consecuencias no muy agradables, como el miedo a decir lo que pensaba o decía, la frustración por no poder mostrarme de forma auténtica, la rabia de renunciar a satisfacer mis necesidades poniendo por delante las de los demás como única opción de mantener la relación (eso creía yo…). Así, adquirí la costumbre de evitar los conflictos, y con ello, me sentía segura (hoy sé que era una falsa seguridad) y me quitaba la oportunidad de crecer con las diferencias de los demás… porque por eso surgen los conflictos, porque cada persona es diferente. Cuando en los encuentros entre dos o más personas se hacen evidentes esas diferencias es cuando decimos que hay un conflicto. Y los conflictos en sí no son buenos o malos, positivos o negativos… son normales, y necesarios, y en todo caso lo que puede ser positivo o negativo es el resultado de cómo se gestione entre las personas implicadas. 

Un conflicto gestionado de forma eficaz concluye con sentimientos de acercamiento entre las personas que lo tratan, con la sensación de ser entendido y entender a la otra persona, de respeto hacia el otro y sentirse respetado, de poder mantener la individualidad estando en contacto con el otro

Por el contrario, un conflicto gestionado de forma ineficaz termina dejando a las personas implicadas inconclusas, con la sensación de insatisfacción, y con sentimientos de rabia, frustración, miedo o impotencia. 

Parece así que puede ser una gran ventaja aprender a manejar los conflictos eficazmente, ya que constituyen situaciones que se dan con frecuencia y que influyen notablemente en nuestro bienestar.

Para esto, la Terapia Gestalt propone una visión según la cual, teniendo algunas claves en cuenta, se favorece la resolución satisfactoria de los conflictos personales, aumentando con ello las posibilidades de que estas situaciones desemboquen en un crecimiento de las personas que las protagonizan. Veamos algunas de ellas:

  • El mapa no es el territorio. Esta frase, pronunciada por Alfred Korzybski (uno de los principales autores de la Programación Neurolingüística), es adoptada por la Terapia Gestalt para explicar que nuestra percepción de la realidad no es más que eso, una percepción, y no la realidad misma. Por eso cometemos un error cuando, en un conflicto, tratamos nuestro punto de vista como la única verdad, y desechamos los puntos de vista de los demás. Asimismo, a veces se da lo contrario, es decir, tomar la opinión del otro como la verdad absoluta, desvalorando entonces la propia. Si aprovechamos este concepto para la resolución de conflictos positiva, expondremos nuestro punto de vista, nuestra representación de la realidad, nuestro mapa, de forma clara a la vez que podremos mirar desde el respeto el mapa del otro, para desde ahí ver cómo podemos enriquecer el nuestro, y dejando que el otro se pueda enriquecer con nuestra representación. No siempre una buena resolución del conflicto pasa por estar de acuerdo… a veces lo necesario es respetar y aceptar las diferencias entre nosotros y nosotras.
  • El estilo propio al resolver los conflictos. Habría tres estilos diferenciados a la hora de tratar con un conflicto. Así, una persona puede tender a actuar ante los conflictos con un estilo pasivo, asertivo o agresivo. En términos generales, el estilo pasivo es el que antepone las necesidades o valores de los demás a las propias, el estilo agresivo define a una persona que antepone las necesidades propias a las de los demás, y el estilo asertivo lo muestra la persona que atiende y se hace cargo de sus propias necesidades, pudiendo tener en cuenta las de los demás y respetándolas pero sin responsabilizarse de ellas. A la hora de un conflicto, este último estilo es el que favorece una resolución satisfactoria. Cualquiera de las otras posturas deja emociones residuales insatisfactorias.
  • Tener en cuenta la relación entre Pensamiento-Emoción-Acción. Estar en contacto con mi cuerpo, con mis ideas y con mis emociones, para actuar de forma coherente favorecerá una buena resolución del conflicto. Además, me puedo apoyar en mi cuerpo para favorecer actitudes en mí que me ayuden a conseguir esta coherencia (p. ej.: si me doy cuenta de que estoy cerrando con fuerza los puños de las manos, quizá pueda identificar que me estoy enfadando y si no me atiendo podría ir desarrollando una actitud agresiva, pero si me atiendo podría aflojar conscientemente las manos y ver qué pasa que me estoy enfadando para atenderme).
  • Expresar mi punto de vista y contrastarlo con el del otro. Para esto, es importante que me sirva en mi expresión de “Mensajes YO”. Que hable de mí y lo que me pasa, no de lo que creo que le pasa al otro; de lo que yo necesito hacer, y no de lo que debería hacer el otro; pedir al otro claramente lo que necesito de él, sin manipularle o dar por hecho que tiene que satisfacerme… y luego escuchar lo que el otro quiera decir al respecto.
  • Centrarse en el Aquí el Ahora. Estar presente con el otro en el momento del conflicto, no dejarme ir al pasado o al futuro. Tratar los temas conflictivos de uno en uno, atendiendo a lo que a cada uno le pasa en el momento presente al tratarlo.
  • Tomar una actitud en el conflicto que utilice la Honestidad, la Responsabilidad, el Respeto y el Amor, considerados todos ellos como los valores que constituyen los pilares de la Terapia Gestalt.

Entrenándonos en poner en práctica estas claves nos daremos la oportunidad de crecer en el conflicto, y convertirlo, ya que está tan presente en nuestra cotidianeidad, en una realidad nutritiva y que valga la pena… está en nuestras manos.

 

JESSICA GARCIA

Psicóloga y Maestra. Psicoterapeuta Gestalt

Especialista en niño/as, adolescentes , adultos y familias

 Coordina el programa de formación educación emocional y creatividad

Docente  y miembro del Equipo IGC Canarias