Miedo al cambio: el abordaje de las resistencias desde la Terapia Gestalt

Todo el mundo “sabe” que tal o cual cosa le va bien o le va mal. Lo sabe positivamente. Lo sabe por sí misma, lo sabe porque se lo han dicho, porque lo ha leído … da igual. El caso es que lo sabe. La pregunta es ¿cómo sabiéndolo no hacemos nada para cambiarlo? Respuestas habituales suelen ser: “es que no puedo”, o “es que no se como hacerlo”, o, “me da mucho miedo de lo que pueda pasar”, o “creo que el tiempo lo arreglará”, etc. 

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Nos encontramos ante diferentes manifestaciones de nuestras “resistencias”. Creo que todo el mundo (no profesional del ramo) sabe qué son, aunque desconocen sus complejos mecanismos. Sí, tiene muy complejos mecanismos y además en distintas fases. Así, podemos hablar (e indagar) en los mecanismos que operaron para su instalación; mecanismos que operan para su activación; los que operan para su propia supervivencia; los de selección (de cuando activarse y de cuando mantenerse en letargo). Quedan, desde mi punto de vista, algunos otros que no menciono porque creo que, con estos, es más que suficiente para podernos hacer una idea de la importancia que tienen y adquieren en nuestra vida diaria.

La complejidad alcanza incluso a su denominación, en función de las diferentes teorías y campos desde los que se aborde, afectando por tanto a la forma en que cada una de esas corrientes aplicará, en función de su cuerpo teórico, al “tratamiento” o afrontamiento de su manifestación. Aunque susceptible de identificar, clasificar u ordenar de diversas maneras, me permito plantearlo de una forma que considero sencilla y, en cierto modo, “realista”, con todas las salvedades que el lector/a quiera apuntar.

ENFOQUE COGNITIVO. La palabra resistencia (en el campo psicológico) hunde sus raíces en el primer psicoanálisis de Sigmund Freud, quien lo aborda como aquella manifestación del paciente que, de esta manera,  “defiende” su neurosis ( procesos de percepción del mundo) como la mejor y única forma conocida (para el/ella) de afrontar el temor que tal o cual situación le produce. Lo adscribo (muy personalmente, repito) a lo COGNITIVO dado que este enfoque, el del psicoanálisis, aborda las dificultades desde el mundo de las ideas, de la mente y de la hilvanación del discurso del paciente. Y en general pretende por tanto “destruir” o disolver la resistencia a través de la elaboración de un nuevo discurso mental, propio o asimilado. Mi experiencia me dice que tratar de resolver un asunto desde el mismo nivel en que se plantea (desde el pensamiento o creencia y desde su expresión verbal) es difícil y requiere un tratamiento largo.

ENFOQUE HUMANISTA DE LA TERAPIA GESTALT. El terapeuta gestáltico aborda las resistencias desde el lado de emoción y el sufrimiento que la resistencia genera en la persona. Pero antes de continuar es importante destacar que, para la terapia Gestalt, la palabra resistencia no resulta adecuada (más bien no resulta útil) puesto que considera a la persona como un todo con distintas manifestaciones y con múltiples necesidades a satisfacer constantemente, desde que se levanta hasta que se acuesta, desde que nace hasta que muere; y que para satisfacer ese conjunto de ciclos es necesario un despliegue de energía a todos los niveles: física, mental, emocional y a veces, porque no, también espiritual; Hablaríamos de un bloqueo, procesos bloqueados (a distintos niveles, emocional, mental, comportamental y/ o de asimilación), un ciclo experiencia, que se abre y cierra, que cuando se cierr sin bloqueosa, acaba en satisfacción, reposo, integración o aprendizaje, lo que en cada caso proceda.

Pero cuando este ciclo se interrumpe o bloquea, por las razones que sean, en cualquiera de sus fases (1. Reposo, 2. Sensación, 3. Formación de Figura – identificación clara de la necesidad – 4. movilización de la energía,  5. Acción,     6. Precontacto, 7. Contacto y 8. Retirada ) , se pone de manifiesto un bloqueo determinado y específicamente asociado a esa fase del ciclo. Y es precisamente con el nombre de bloqueo como desde la terapia Gestalt nos referimos a las resistencias.  La propia palabra bloqueo conlleva implícitamente una concepción más amplia, o más profunda, de la dificultad por la que la persona está pasando, porque nos está invitando a mirar y considerar que aspecto de su vida está evitando, que necesidad le cuesta tanto satisfacer. Dicho de otra manera, si lo que vemos es una resistencia, ésta es la expresión de un bloqueo.

De esta manera, el bloqueo o resistencia se convierte en el propio vehículo que, con la guía experta del terapeuta, transportará a la persona a la frontera del contacto ( experiencia que vive en compañoa del terapeuta de forma practico y vivencial) que está evitando o al que se aferra, simbólica o literalmente. Descubrimos entonces que en algún momento de su historia personal este mecanismo, que algunos consideramos como ajuste de supervivencia o creativo, tiene o ha tenido un sentido; y es a este sentido al que ayudamos a darle el lugar que le corresponde para poder transitar a la siguiente fase. Hacerlo casi siempre asusta, y mucho. Cambiar, abandonar lo conocido, aunque malo, y entrar en terrenos desconocidos o que nos asustan … Miedo, vergüenza, rebelión, ira, bloqueo, son algunas de sus diferentes caras. Respetarla, permitirla (acompañarla), entenderla, integrarla y liberarla es parte de las propuestas que la Terapia Gestalt propone para la salud emocional y, por supuesto, física, mental y trascendental, entendiendo como trascendental todo aquello que me trasciende, lo que va más allá de mí.

Durante una sesión clínica o de grupo, las resistencias del paciente en realidad están hablando o poniendo de manifiesto más bien la incapacidad del terapeuta para respetarla, entenderla o acompañarla. 

Con mucho amor, y también con mucho humor, les propongo sonreír(se) con dulzura y amabilidad pase lo que pase, dar la bienvenida al miedo y díganse: “Aunque sienta miedo, me voy a atrever”. Nadie mejor que tu sabe a qué.

 

Por Gonzalo Naranjo Hernández

Licenciado en Derecho y Psicólogo Clínico Colegiado.

Psicoterapeuta Gestalt